Epistemología y cultura científica Tarea 8.- Explicación y comentario

Food Justice
In the United States, we aspire to “liberty and justice for all,” but in our food system, as elsewhere, reality too often falls far short of that aspiration.

Unequal access and its consequences

Multiple studies have confirmed that African American, Native American, and Latinx people in the United States are significantly less likely to live near a retailer selling fresh, healthy food. This difference is deadly: rates of diabetes and other metabolic diseases are also higher in communities of color, and these two phenomena are related. A 2016 UCS analysis found that increasing the number of fresh food sources in communities of color would significantly lower diabetes rates.

But geographic proximity isn’t the whole story. That same UCS study found that when communities were viewed through the lens of income rather than race, adding more fresh food outlets to the mix had no effect on diabetes rates. (It doesn’t matter how close the farmers market is if you can’t afford to shop there, or if you work two jobs and have no time to cook dinner from scratch.)

In short, unequal healthy food access is a problem with multiple dimensions. Effective solutions will need to address all of them—and to ensure that these solutions are as just and reality-based as possible, it’s important that community voices play a leading role in framing them.

El artículo hace referencia a las necesidades político-sociales en torno al acceso desigual de la alimentación y sus consecuencias. Los estudios realizados por distintos organismos y analizados por el UCS en 2016, muestran la dependencia de los organismos responsables de la política de la ciencia con el entorno.

Ya que los países menos desarrollados no tienen las mismas oportunidades para producir y gestionar políticas alimentarias, tampoco pueden acceder a una alimentación saludable con las mismas oportunidades, y como consecuencia, estas políticas son en gran medida responsables de la repercusión en la salud de la sociedad según el ámbito geográfico.

De esta forma, para solventar esta desigualdad y paliar los problemas de salud de grupos vulnerables, sería necesaria una implicación global, multisectorial, donde la política de la ciencia tuviera un papel relevante.

Epistemología y cultura científica. Tarea 7

En 1959 C.P. Snow impartió una polémica conferencia titulada “Las dos culturas” donde denunciaba la falta de comunicación entre las denominadas ciencias naturales y ciencias sociales y humanas. Una separación (mutua) entre literatos y físicos resistentes (ambos) a mantener una intercomunicación o formar cualquier vínculo a pesar de aquello que pudieran tener en común. Según Snow, ambas culturas por separado eran incompletas y era urgente afrontar esta brecha que incidía en última instancia en la sociedad. Para ello proponía atajarla con medios educativos, dar un nuevo enfoque a la educación formal, que llevaría como resultado la integración de ambas culturas, ambos grupos, para el propio bienestar y progreso de la sociedad. Una nueva revolución científica.

Posteriormente, en 1963, escribió una revisión de aquella conferencia, donde proponía un nuevo concepto, “la tercera cultura”, que posteriormente acuñó J. Brockman como título en un libro divulgativo de 1995. Sin embargo, los matices de estos dos pensadores respecto a qué debía ser la tercera cultura eran diferentes.

Para Brockman pasaba por crear una nueva cultura, la tercera cultura, con sus propios eruditos, expertos en ambas ciencias, a los que como editor, dio voz en sus libros de divulgación; para Snow, por el contrario, no se trataba de crear ninguna nueva cultura sino de interconectar las dos existentes, destruir la falta de comunicación entre los científicos y literatos. Para Snow, el fin de este entendimiento era llegar a una sociedad mejor y su progreso, partiendo de la educación, pero este fin no era asumido entre los objetivos de Brockman (Umerez, 2019).

Lejos de un entendimiento, en los años noventa, se produjo un nuevo conflicto de culturas, “la guerra de las ciencias” iniciada por Sokal y seguida por Gross y Levitt que abrió la brecha polarizando ambas culturas y que aún no ha sido resuelta del todo (Umerez, 2019).

Como alternativa Umerez (2019) nos propone la filosofía como instrumento de intervención.

<<Se trata, en definitiva, como mínimo, de acompañar y reforzar a la propia ciencia crítica (science criticism, Proctor, 1991), que discute la neutralidad de la ciencia explorando la conexión entre las implicaciones de la ciencia y su contenido; o de prestar atención y demandar más ciencia responsable, como la que encontramos en la reciente, pero reiterada, advertencia de la comunidad científica -scientists’ warning to humanity- acerca de la urgencia y gravedad de la crisis medioambiental (Ripple et al., 2017).
(…) superar el hiato entre las dos culturas por medio de mejoras en la educación que permitan construir puentes y el desarrollo de una tercera cultura en la que las ciencias humanas y sociales por un lado y las ciencias naturales por otro puedan enriquecerse mutuamente, en un marco de colaboración y discrepancia genuinos que proporcionen mejores y más poderosas formas de intervenir en los problemas sociales y ambientales.>>

Mi opinión en este sentido concuerda con la de Snow y pienso que es necesaria la inclusión en la educación, y entender una cultura científica en la que ambos grupos puedan enriquecerse mutuamente en colaboración, como dice Umerez, y con el fin de llegar a la sociedad desde la base y poder intervenir en ella de forma responsable.

Referencias:

  • Snow. “Las dos culturas. Un segundo enfoque” 1963
  • Blockman. “Introducción: la tercera cultura que emerge” 1995
  • Umerez. El reto de la tercera cultura de Snow: nuevo ámbito de intervención para la filosofía

Epistemología y cultura científica. Tarea 5.1

Identificar y caracterizar brevemente los principales modelos de cultura científica descritos en la tesis de la doctora Lázaro.

Entre los modelos o enfoques expuestos en el capítulo, agruparía en tres los modelos expuestos:

Modelo tradicional, “con influencia del modelo de déficit cognitivo y la concepción lineal de los procesos de adquisición de la cultura, donde los científicos son especialistas y el público una entidad pasiva caracterizada en general como legos” (Lázaro, 2009). Se trata de una visión enfocada hacia la “alfabetización científica” de forma lineal y unidoreccional.

Modelo crítico, que incluye un proceso activo de carácter bidireccional y procesos prácticos, con la implicación y participación general para la toma de decisiones que tiene relación con la ciencia. Para ello la comunidad científica debe estar dentro de un “Complejo Ciencia-Tecnología-Sociedad”, donde se implican factores desde la educación formal e informal hasta la difusión y la divulgación científica. Se trata de estimular la cultura científica “practicando la ciencia”

Modelo por encuestas, que trabajan tanto el modelo tradicional como el crítico; las primeras equiparan “la cultura científica con la alfabetización” (el Eurobarómetro o los cuestionarios de la NSF); la segunda las separa (la RICYT y la OEI en Iberoamérica). Por otro lado, otras como las encuestas FECYT, tratan de medir la cultura científica “en su dimensión individual” sin tener en cuenta la presencialidad de la ciencia en la cultura, sino como el “uso” que hace la sociedad de la ciencia. Este modelo se presenta también en los trabajos de Godin y Gingras (Lázaro, 2009) pero según Lázaro, con una perspectiva aún dirigida a la ciencia en sí y no orientada o abierta a la sociedad.

Referencia:

Lázaro M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental. Tesis doctoral, UPV/EHU, p. 87-106.

Epistemología y cultura científica. Tarea 4b

Cultura científica y Alfabetización científica

En la tesis de Lázaro, encontramos distintas definiciones y enfoques de la ciencia, la alfabetización científica y la cultura científica. La concepción positivista de la ciencia nos la define como objetiva, verificable y neutral; otras percepciones recogidas por Lázaro (2009) ven la ciencia como “lo que hacen los científicos”, ambas perspectivas muy dirigidas a la ciencia en sí misma más que a la ciencia enfocada a la sociedad.

En este sentido, se presenta también la siguiente definición de ciencia: “sistema de acciones intencionales cuyo objetivo principal es la producción de conocimiento, pero cuyos resultados también transforman entidades” (Definición de Olivé (2003) en Lázaro, 2009). Esta definición tendría en cuenta que la ciencia es más amplia, que implica a los profesionales a la vez que, a agentes, entidades y a la sociedad en general, y debe estudiarse en su contexto.

Así la cultura científica, como parte de un todo, tendría que recoger no sólo la denominada “Alfabetización científica” adquirida en la educación formal/informal sino en la actitud activa, participativa, práctica, de comprender la ciencia que nos rodea, también en nuestra vida cotidiana.

Creo que el incremento de la actitud positiva hacia la ciencia sí viene de la mano del incremento de la cultura científica, aunque no solo desde el punto de vista de la alfabetización científica en sí, sino de la cultura en sí.

Medir esta alfabetización o el conocimiento científico del público y el grado de “déficit de comprensión” en el que se basa el denominado “Modelo de déficit” pone en evidencia, desde mi punto de vista, y según palabras de Lázaro (2009), que “es el público quien se asume como deficiente ante la ciencia, y sus dudas sobre el valor de la ciencia se deben al miedo a lo no familiar. Debido a la ignorancia sobre la ciencia se ven sometidos a miedos irracionales y creencias, y traen el desencanto”.

Desgraciadamente, estos miedos irracionales y creencias que adquirimos desde la infancia y a lo largo de la vida, son parte de nuestra percepción del mundo y nuestra toma de decisiones en la vida cotidiana, también en las decisiones relacionadas con la ciencia; así que es sensato asumir este déficit e intentar subsanarlo, aprender a utilizar el pensamiento crítico, y la cultura científica, en mi opinión, es una manera de acercarnos a conseguirlo.

Referencia:

Lázaro M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental. Tesis doctoral, UPV/EHU.

Ejercicio 5.1. Historia de la ciencia

Os propongo que busquéis grabados, cuadros o cualquier otro tipo de imágenes de científicos en la historia y que los comparéis con la iconografía de los santos y los místicos.

El primer cuadro que he elegido hace referencia a Hipatia de Alejandría.

«Hipatia inspiró la leyenda de santa Catalina de Alejandría, una joven y sabia cristiana que fue cruelmente martirizada. Santa Catalina, en un óleo de Onorio Marinari (hacia 1670) se muestra en la siguiente figura.«Fuente: historia del National Geographic.

El cuadro refleja el paralelismo de la santa Catalina con Hipatia, mientras está sentada leyendo un libro y reclinada sobre él, mostrando su gran interés por el contenido.

“¿Cuál fue la ofensa tan grave para que la mataran de una manera tan violenta? (La muerte de Hipatia de Alejandría, ilustración del libro del siglo XIX «Vidas de científicos ilustres»). En el centro de este grabado, publicado en 1876, aparece el personaje que dirigió a la multitud: es Pedro, que según las fuentes era maestro o bien magistrado”. Fuente: historia del National Geographic.  


El siguiente retrato es el de Antoine Laurent y Marie Lavoisier (1788) en una obra de Jacques-Louis David ; Se aleja de la iconografía de los santos que se reflejaba en el retrato de Catalina de Alejandría.

En la parte derecha del cuadro se muestran distintos aparatos de laboratorio haciendo alusión a sus experimentos; sobre la mesa, plasmando el conocimiento sobre el papel, Antonie sujeta una pluma en su mano derecha, y está quieto, cediendo el protagonismo a Marie, a la que está mirando.

El retrato se centra en ella, que ocupa la parte central del cuadro y la luz ilumina su figura, desde el voluminoso vestido blanco hasta su rostro, haciendo sombra al propio Antonie. La mirada directa de Marie hacia el punto de observación del cuadro también consigue concentrar el protagonismo de la situación retratada.

Los Lavoisier se consideran los «progenitores» de la química moderna aunque la figura de Marie no ha trascendido igual que la de Antonie.

Por último, se muestra una fotografía de alumnas trabajando en el laboratorio de Foster, de la Residencia de Señoritas, a principios del sigle XX en Madrid (Legado de Eulalia Lapresta del archivo del Instituto Internacional) del libro “Ni tontas ni locas: las intelectuales en el Madrid del primer tercio del siglo XX” de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, FECYT (2009).

Esta fotografía es la que más se aleja de la iconografía religiosa, mostrando el laboratorio lleno de científicas en su labor cotidiana. Fuente: fecyt

Definiciones de Cultura Científica

Epistemología y cultura científica. Tarea 4a.- Búsqueda en Web

Fuente: Ciencia UNAM

Definición 1: Argelia Ferrer y Gudberto León en: “Cultura científica y comunicación de la ciencia” (2020). Razón y Palabra (65). Accesible en: http://www.razonypalabra.org.mx/N/n65/actual/aferrer_gleon.html (Consulta 04/12/2020)

“Se entiende la cultura científica como comprensión de la dinámica social de la ciencia, de manera que se tejen, en una interrelación entre productores de conocimientos científicos y otros grupos sociales, todos ellos como partícipes del devenir de la cultura, produciendo significados cuyos orígenes y justificaciones provienen desde distintas prácticas, intereses, códigos normativos y relaciones de poder, entendiéndose como un devenir continuo. (Vaccarezza: 2008:110)”.

Definición 2: EVE Museos e Innovación en: “En busca de la Cultura Científica” (20/11/2020). Accesible en: https://evemuseografia.com/2020/11/20/en-busca-de-la-cultura-cientifica/ (Consulta 04/12/2020)

“La noción de cultura científica, que a veces se superpone con los campos de comprensión pública de la ciencia y la alfabetización científica, también se expande hacia el desarrollo de espacios no formales, como los museos y centros de ciencia y tecnología, e incluso afecta a la relación que existe entre las ciencias y las artes, temas de interés cada vez mayor para todos”.

Definición 3: Una misma definición que se cita en varias fuentes (por ejemplo):

“Se entiende por Cultura Científica al conjunto de conocimientos no especializados de las diversas ramas del saber científico que permiten desarrollar un juicio crítico sobre las mismas y que idealmente poseería cualquier persona educada.”

Epistemología y cultura científica

Tarea 3.- Explicación texto

El texto de Elliot Sober “El significado de la casualidad genética” nos habla de cómo los genes y otros efectos no genéticos, como el entorno, influyen en los rasgos -o fenotipo- de un organismo. Para ello, parte de tres preguntas clave –si los genes contribuyen causalmente al rasgo, cuánto contribuyen los genes y el entorno a un rasgo y qué genes contribuyen a un rasgo- respondiendo a cada una de ellas argumentando sus respuestas con distintas teorías y citas y aportando ejemplos.

Esta sería, en mi opinión, la forma adecuada de defender una posición -sobre la causalidad genética en este caso, o en otros planteamientos- frente a problemáticas sociales y éticas que afectan a la ciencia, ya que una opinión, cuando se hace más levemente, puede no aportar suficientes argumentos cuando se trata de tomar decisiones que afectan de lleno a la sociedad.

Es un acierto, desde mi punto de vista, aportar ejemplos que apoyen de forma concreta los argumentos y aporten anclajes para adoptar una posición. Además, cuando la posición personal y subjetiva tiene un peso importante, cobra más fuerza el plantear una serie de preguntas y respuestas cuando éstas son argumentadas y justificadas. De esta forma, la toma de decisiones por parte de cualquier entidad más o menos experta puede ser comprendida, consultada y contrastada para ser aceptada o rehusada; La toma de decisiones que afecte a temas social y éticamente controvertidos, podrá ser así justificable, rechazable o asumible, junto al riesgo que conlleva el propio argumento.

Es así como podemos encuadrar la problemática dentro de un contexto científico, localizar los rasgos que puedan justificar su veracidad y las virtudes que le aportan valor para ayudar a la toma de decisiones, basándonos en argumentos sólidos que puedan apoyar este posicionamiento.

Referencia

Sober, E. (2001) The meaning of genetic causation. In A. Buchanan, D. Brock, N. Daniels & Daniel Wikler, From Chance to Choice: Genetics and Justice. Cambridge: Cambridge University Press; pp. 347-370 [versión en castellano (2002) Genética y justicia, Madrid: Cambridge U.P., trad. de C. Piña, pp. 323-345]

La ciencia a bote pronto

Describe y razona brevemente en una (o dos) página(s) tu disposición inicial (digamos que no elaborada, inconsciente, a bote pronto) acerca de la ciencia

La idea, disposición inicial, no elaborada, inconsciente, a bote pronto, que tengo de la ciencia sería que es un conjunto de conocimientos, evaluados críticamente por personas expertas (de cada disciplina), extraídos de acuerdo con un método (el Método Científico). En general, se trataría de una observación, la formulación de una hipótesis, la experimentación, la evaluación de los resultados y extracción de esos conocimientos.

Para hacer este ejercicio recurro a la definición que propone la RAE:

Ciencia
Del lat. scientia.
1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.

La definición muestra otros matices, además de conocimiento observado y razonado, tiene que ser estructurado y comprobable; y para ser comprobable, también tiene que ser comunicado o publicado, y que otros profesionales del área lo puedan verificar y reproducir.

En cuanto a lo personal, para mí la ciencia es algo imprescindible para la humanidad. Es lo que ha hecho que nuestro mundo sea hoy el que es.

Además de agradecida a la Ciencia, que en la parte personal me ha hecho más fácil y larga la vida, también me ha hecho confiada, en cuanto a lo que no llego a comprender y confiar en que el conocimiento es contrastado por los correspondientes especialistas.

Por otro lado, reivindico la ciencia vocacional, que suele ser lo general, sin olvidar la crudeza de la rueda del “sistema” de la carrera investigadora como profesión.

Sin entrar en estos problemas (y consciente de “Los males de la ciencia” que también los hay), en mi opinión, la ciencia cuenta, en general, con la aprobación de la Sociedad. La palabra científico se liga a fiabilidad aunque en estos tiempos de pandemia también la duda está ganando terreno en cuanto a que no es posible una certeza absoluta en la Ciencia y la aceptación de la incertidumbre asociada a ella; Un problema que la “desinformación” hace calar en la sociedad pero que se puede combatir con la información, y la cultura científica puede ser parte de esa solución.

Tabla periódica

Química de la vida cotidiana.
Tarea 3.2.- Búsqueda de información y explicación

La tabla periódica actual más empleada es la propuesta por la IUPAC. Pero no es la única forma que existe de ordenar y representar la periodicidad de los elementos químicos.

La primera tabla periódica publicada por Dmitri Mendeléiev (1869) organizaba los elementos por orden creciente de masas atómicas en intervalos periódicos, que seguían patrones comunes en las propiedades de los elementos químicos. Estos patrones observados han dado lugar a intentos de clasificación basados en la masa atómica creciente primero y número atómico después, que van desde las tríadas de Döbereiner y las octavas de Newlands (1864) en las que se basaban las tablas de Meyer y Mendeléiev, o la vis tellurique o tornillo telúrico de Alexandre Emile Beguyer de Chancourtois (1862) y la espiral de Baumhauer* (*M. Cruz Izquierdo Sañudo y colaboradores en: «Evolución histórica de los principios de la química» 2002).

La tabla más habitual representada en los libros de texto es el llamado Sistema Periódico largo, creada con siete periodos y dieciocho grupos o columnas.
Siempre que cumplamos los requisitos de las propiedades y características de los elementos, los podemos agrupar de formas muy distintas y puede ser divertido representar nuestra propia tabla periódica, como las siguientes tablas ideográficas:

Tablas ideográficas

La primera figura es una creación personal de Mark Lorch; la segunda una representación de la tabla de la IUPAC de Keith Enevoldsen. Se han ideado tablas con ilustraciones de lo más variopintas y creativas de todo tipo, con los materiales, nombres sugerentes, personajes, como cuenta Mark Lorch en el artículo en The Conversation…

Tablas en espiral

Tabla espiral de Baumhauer (1870), Benfey’s (1964) y la creada en la web Tripleenlace o en formato tridimensional, la de Fernando Dufour ElemenTree.

Estas tablas ordenan los elementos en espiral, partiendo del Hidrógeno y siguiendo el orden de la masa atómica la primera, y número atómico las más modernas. Los elementos con propiedades similares se colocan en una misma línea, de forma que se distribuyen los dieciocho grupos en una especie de tela de araña (columnas o quesitos…) en los que cada vuelta de la espiral le da el periodo (siete).

Tablas extendidas

El orden de la denominada Tabla periódica ampliada escalonada por la izquierda de Charles Janet es diferente pero útil desde un punto de vista fisicoquímico, porque muestra el orden de llenado de los electrones en los orbitales a la vez de agrupar los elementos (Wikipedia); comienza con el Hidrógeno a la derecha de la tabla y sigue por el número atómico, junto a la configuración electrónica y Regla de llenado o Principio de Aufbau. Comenzando arriba a la derecha y bajando en los periodos en orden ascencente: 1s1, 1s2, 2s1, 2s2, 3p1…

Referencias:
• Germán Fernández. Configuración electrónica de los átomos polielectrónicos. FisicoQuímica. http://www.quimicafisica.com/configuracion-electronica-atomos-polielectronicos.html (acceso 11-10-2020).
• Izquierdo Sañudo, María Cruz; Peral Fernández, Fernando; Plaza Pérez, Ángeles de la; Troitiño Núñez, M. Dolores. Evolución Histórica de Los Principios de La Química; Aula Abierta; UNED: Madrid, 2003.
• Lorch, M. La (seria pero divertida) historia de la tabla periódica en su 150 aniversario http://theconversation.com/la-seria-pero-divertida-historia-de-la-tabla-periodica-en-su-150-aniversario-109340 (acceso 11-10-2020).

La magia de romper una copa de vidrio a distancia

Química de la vida cotidiana. Tarea 2.1.-Diseño de prueba.
Siguiendo el método científico tradicional, explica paso a paso cómo podrías probar un hecho, una ley o un principio científico.

Una copa de vidrio está formada por enlaces covalentes; estos enlaces fuertes son los que establecen la unión de átomos compartiendo electrones. El cuarzo cristalino -que se forma con los mismos átomos que se forma el vidrio, átomos de silicio y oxígeno unidos entre sí- es un cristal perfectamente ordenado; el vidrio, sin embargo, por su fabricación, contiene pequeñas impurezas que no permiten a los átomos colocarse igual que en el cuarzo para formar los enlaces- Es decir, en su interior los átomos se reordenan en cristales amorfos o desordenados, que le dan otras características diferentes. Porque el vidrio, en realidad, es un fluido muy viscoso con tanta rigidez que parece sólido (cienciadesofa).

Método científico tradicional

Observación –Nos preguntamos cómo es posible romper enlaces del vidrio a distancia, es decir, ¿cómo es que la cantante rompe una copa de vidrio con su voz?

Ella Fitzgerald lo hacía en este vídeo promocional de Memorex, donde la voz de la intérprete de Jazz conseguía romper una copa de vidrio al reproducirse tras una grabación.

Hipótesis 1: La potencia de voz puede romper el vidrio debido a las ondas sonoras transmitidas a través del aire.
Experimentación 1: Hacemos sonar la voz lo más alto que podemos, pero no conseguimos romper la copa. Hipótesis falsa.

Hipótesis 2. La potencia de voz (amplitud de la onda sonora) puede romper el vidrio debido a las ondas transmitidas a través del aire a una determinada frecuencia (el tono en que vibra ese material).
Experimentación 2: Hacemos sonar la copa de vidrio para coger el “tono” o frecuencia a la que vibra ese material en concreto (el número de veces que vibra por unidad de tiempo en la caja de resonancia que contiene dentro emite un sonido).
Si aumentamos la potencia del chorro de voz, solo si es el tono o frecuencia en el que vibra el material podremos generar tales vibraciones en el vidrio, que se vayan sumando y hagan que el vidrio se doble hasta alcanzar el punto de rotura del material.

Evaluación: Frecuencia y amplificación. El análisis de resultados nos dice que el vidrio se rompe y queda probada la hipótesis 2. Así, podemos repetir el experimento con distintos tipos de muestras, vasos de vidrio de distintas formas y grosores y veremos que cada tipo necesita una vibración e intensidad diferente para romperlo.

Resonancia: “Cuando una fuerza se aplica repetidamente a un sistema, con la frecuencia natural del mismo, el resultado es la aparición de oscilaciones de gran amplitud. Este fenómeno se llama Resonancia.” Cuando se aplica esta frecuencia lo suficientemente amplificada, la copa termina rompiendo los enlaces que mantienen unido el material como un ensayo de flexión.

Vídeos interesantes:

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